
Fermento para pickles (cultivo verduras lactofermentadas) 1 sobres - Génesis Probióticos
Las verduras lactofermentadas han formado parte de la tradición culinaria de numerosos pueblos, pues han cumplido la valiosa función de conservar los alimentos durante largos periodos de tiempo, manteniendo la mayoría de los nutrientes casi intactos. En zonas muy cálidas o de frío intenso, esta práctica ha servido para enriquecer la dieta con valiosos nutrientes, pues las estaciones extremas impedían que se pudieran obtener frutos de la tierra, o que se mantuviesen frescos más de unos días. Además, la fermentación acaba con las bacterias no deseables, a la vez que multiplica los microorganismos beneficiosos para la flora intestinal. Se recomienda elegir una cantidad suficiente de verduras y cortarlas en tiras o trozos. Las tiras facilitan su colocación en capas.Poner estas tiras o trozos en capas apretadas dentro de un bote. Es importante apretarlas bien, para que no queden burbujas de aire al echar el agua. Mejor elegir un bote grande de cristal, con una boca lo más ancha posible. Son especialmente interesantes los botes con tapa también de cristal, que se halla sujeta al bote por unos alambres y una especie de bisagra -como los que aparecen en la foto-. Esta tapa suele tener también una goma recambiable, que la vuelve más hermética. Cubrir las verduras con agua mineral, no de grifo, pues el agua de grifo suele llevar cloro, que inhibe el crecimiento bacteriano. Medir el agua por vasos para saber cuánta hemos empleado.Echar una cantidad de sal marina no yodada, fluorada ni refinada. Entre el 2% y el 3,5% está bien. Cada vaso de cocina suele tener unos 200 ml. Quiere decir que deberíamos echar de 4 a 7 gramos de sal por vaso, según nuestro gusto (media cucharada sopera rasa de sal); o de 20 a 35 grs por litro. Podemos medirlo con un peso digital. Una cuchara sopera no muy cargada suele contener en torno a 10 ó 12 grs de sal. Un litro llevaría unas tres cucharadas rasas de sal.Verter el sobre completo de fermentos de Génesis Probióticos. Si se emplean varios botes a la vez, se podrá dividir el contenido del sobre hasta en tres o cuatro botes de un litro cada uno, por el gran poder fermentador de sus bacterias.Agitar el bote para que se extiendan la sal y los fermentos, con cuidado de que no se salga el agua. Nos podemos ayudar de una cuchara.Cortar una “rueda” gruesa del centro de una manzana. Para ello, no cortaremos la manzana en dos, de arriba abajo, como se hace tradicionalmente. Sino que la seccionaremos longitudinalmente en tres partes, como si fueran rodajas de una piña, pero más gruesas. Coger la parte del medio y quitarle las pipas. Colocar esta rueda encima de las verduras, para hacer de peso. Quitar algunas verduras si es preciso –si no cabe todo en el bote-.Cerrar el bote, intentando que el agua cubra del todo las verduras y la rueda de manzana, pero sin que el agua llegue hasta arriba del bote. Se puede dejar un dedo de aire entre el agua y la tapa.Cerrar y esperar entre 10 y 21 días para su consumo. Cuanto más esperemos más ácido resultará el cultivo.Durante la fermentación, se producirá CO2, y crecerá el volumen de las verduras, pero el bote con tapa de cristal, goma y bisagra permite que el CO2 salga del mismo. Quizá rebose algo de agua durante este proceso. Simplemente lo limpiaremos -cuando suceda- con una bayeta.Si surge moho en la parte de arriba del agua –no tiene por qué-, lo retiraremos con una cuchara antes de consumirlo. Conservar en frigorífico.
Las verduras lactofermentadas han formado parte de la tradición culinaria de numerosos pueblos, pues han cumplido la valiosa función de conservar los alimentos durante largos periodos de tiempo, manteniendo la mayoría de los nutrientes casi intactos. En zonas muy cálidas o de frío intenso, esta práctica ha servido para enriquecer la dieta con valiosos nutrientes, pues las estaciones extremas impedían que se pudieran obtener frutos de la tierra, o que se mantuviesen frescos más de unos días. Además, la fermentación acaba con las bacterias no deseables, a la vez que multiplica los microorganismos beneficiosos para la flora intestinal. Se recomienda elegir una cantidad suficiente de verduras y cortarlas en tiras o trozos. Las tiras facilitan su colocación en capas.Poner estas tiras o trozos en capas apretadas dentro de un bote. Es importante apretarlas bien, para que no queden burbujas de aire al echar el agua. Mejor elegir un bote grande de cristal, con una boca lo más ancha posible. Son especialmente interesantes los botes con tapa también de cristal, que se halla sujeta al bote por unos alambres y una especie de bisagra -como los que aparecen en la foto-. Esta tapa suele tener también una goma recambiable, que la vuelve más hermética. Cubrir las verduras con agua mineral, no de grifo, pues el agua de grifo suele llevar cloro, que inhibe el crecimiento bacteriano. Medir el agua por vasos para saber cuánta hemos empleado.Echar una cantidad de sal marina no yodada, fluorada ni refinada. Entre el 2% y el 3,5% está bien. Cada vaso de cocina suele tener unos 200 ml. Quiere decir que deberíamos echar de 4 a 7 gramos de sal por vaso, según nuestro gusto (media cucharada sopera rasa de sal); o de 20 a 35 grs por litro. Podemos medirlo con un peso digital. Una cuchara sopera no muy cargada suele contener en torno a 10 ó 12 grs de sal. Un litro llevaría unas tres cucharadas rasas de sal.Verter el sobre completo de fermentos de Génesis Probióticos. Si se emplean varios botes a la vez, se podrá dividir el contenido del sobre hasta en tres o cuatro botes de un litro cada uno, por el gran poder fermentador de sus bacterias.Agitar el bote para que se extiendan la sal y los fermentos, con cuidado de que no se salga el agua. Nos podemos ayudar de una cuchara.Cortar una “rueda” gruesa del centro de una manzana. Para ello, no cortaremos la manzana en dos, de arriba abajo, como se hace tradicionalmente. Sino que la seccionaremos longitudinalmente en tres partes, como si fueran rodajas de una piña, pero más gruesas. Coger la parte del medio y quitarle las pipas. Colocar esta rueda encima de las verduras, para hacer de peso. Quitar algunas verduras si es preciso –si no cabe todo en el bote-.Cerrar el bote, intentando que el agua cubra del todo las verduras y la rueda de manzana, pero sin que el agua llegue hasta arriba del bote. Se puede dejar un dedo de aire entre el agua y la tapa.Cerrar y esperar entre 10 y 21 días para su consumo. Cuanto más esperemos más ácido resultará el cultivo.Durante la fermentación, se producirá CO2, y crecerá el volumen de las verduras, pero el bote con tapa de cristal, goma y bisagra permite que el CO2 salga del mismo. Quizá rebose algo de agua durante este proceso. Simplemente lo limpiaremos -cuando suceda- con una bayeta.Si surge moho en la parte de arriba del agua –no tiene por qué-, lo retiraremos con una cuchara antes de consumirlo. Conservar en frigorífico.
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